Sobre la bocina realizó el jueves la inscripción en la Superliga el Cajasol Voley, único club andaluz en la máxima categoría del voleibol femenino nacional, a la altura del histórico Unicaja Almería, aunque con los recursos bastante más limitados. Tanto que, pese a haberse inscrito en la competición, el futuro del club está en el aire a expensas de cerrar un presupuesto con múltiples frentes abiertos, sobre todo a raíz de la disminución de la aportación económica de su principal patrocinador, sostén en los últimos años.

Resulta curioso que la continuidad del club esté en el alambre justo la campaña en la que más éxitos ha conseguido en sus escalafones inferiores. La cantera nazarena se ha situado este verano a la cabeza de Andalucía y entre las mejores de España, sacando réditos del proyecto puesto en marcha hace ya cuatro años de La Academia. Dominadoras en Andalucía con el tercer puesto del equipo infantil y la primera posición en cadete y juvenil, fue este último conjunto el que llevó el nombre de Dos Hermanas aún más lejos conquistando un histórico bronce en el Nacionalde la categoría, venciendo por 3-0 al IBSA Palmas, campeón el pasado año, tras caer en semifinales con el Alcobendas (campeón en 2017), por un ajustado 3-2. El éxito deportivo permitió a las jugadoras adquirir la tipificación de deportista de alto nivel, con lo que ello supone.

El conjunto juvenil del Dos Hermanas, campeón de Andalucía y tercero de España este verano.
El conjunto juvenil del Dos Hermanas, campeón de Andalucía y tercero de España este verano. / ESQUIMO

Puede, sin embargo, que ahora el voleibol en Sevilla esté en ese punto en el que o bien se da un salto importante o se deja morir en la orilla. Ya pasó en Arahal o en la capital con el Compañía de María o el Universidad de Sevilla.

Los problemas económicos ya llevaron al club sevillano a una drástica decisión: acabar con el equipo masculino, que llevaba años compitiendo a gran nivel en la Superliga, y apostar por uno femenino que arrancó desde la máxima categoría por las renuncias de otros y el buen trabajo realizado durante muchos años antes.

La apuesta salió bien, pero la reducción de patrocinadores pone ahora en riesgo la supervivencia de nuevo, pese a que desde el club se insiste en expresar su agradecimiento a la Fundación Cajasol, que sigue apostando fuerte. “Pero este año ha ajustado su aportación. No podemos ser Cajasol-dependientes de ahí que estamos llamando a las puertas del potente tejido empresarial nazareno y sevillano presentando nuestro proyecto. La planificación de la plantilla nos angustia enormemente para competir con honradez y decencia, planificando viajes acordes a la categoría y con recursos elementales para un club de élite como fisioterapeuta, buen material deportivo… En definitiva, competir con dignidad, sin ningún lujo”, apostilla el director deportivo Ricardo Lobato.

Las jugadores y técnicos del Esquimo.
Las jugadores y técnicos del Esquimo.

La disminución de los patrocinios no afecta sólo al Esquimo. El Waterpolo Sevilla podría hacer una campaña de crowdfunding para seguir adelante y otros muchos de máxima y sub máxima división siguen a la espera de unas ayudas de la Diputación que, sea más o menos justo que gaste en ello su dinero, lo cierto es que las aprobó el en junio de 2018 y a día de hoy los clubes no tienen noticias de ellas. Ni las esperan. Un problema para competir cuando en otras diputaciones sí se apoya económicamente a los principales clubes de sus provincias como es el caso de Almería, con el Unicaja. El cuadro almeriense es el único equipo en la Superliga masculina de voleibol de Andalucía, como el nazareno lo es de la máxima competición femenina, y cuenta con el respaldo (decisivo) de su diputación.

La disminución de la ayuda del principal patrocinador en el Cajasol Voley se suma a la enorme incertidumbre de otras instituciones, como la Junta de Andalucía, haciendo que el proyecto del único conjunto andaluz en la categoría esté más en el aire que nunca.